sobre el Terremoto de Chile

terremotoPese a la distancia siento que tengo que escribir algo sobre el terremoto que el 27 de febrero azotó a mi país.

Más o menos cada 25 años nos azota un terremoto de grandes proporciones. Somos un país de gran actividad sísmica y estamos acostumbrados a ciertos remezones pero de cuando en cuando nos pega uno fuerte; la historia recuerda el del 60 como el más grande registrado hasta ahora en el mundo y yo recuerdo el 3 de marzo de 1985, cuando con 11 años estaba jugando en el pasaje (se llamaba el refugio) que estaba casi al lado de casa y toda la tierra empezó a temblar. Corrí como pude a casa, al igual que todos mis amigos que también jugaban en la calle y en casa, con mis papás y con mi hermana Karen (Carolina estaba en Rancagua con los Gómez y los dos más pequeños no habían nacido), aguantamos el terremoto en el dintel de la puerta. Terminó el terremoto y la casa de enfrente que mantenía su fachada, se había venido abajo por dentro. Recuerdo que muchas cosas se vinieron abajo, como todo el techo de la iglesia de San Miguel pero recuerdo que todo el país se unió y la unión hizo la fuerza para salir adelante frente a la adversidad, a pesar de la dictadura (desde que nací hasta los 16 años) el país se unió y salió adelante. Durante toda la vida he sentido periódicamente la tierra temblar a mis pies, hasta que me vine a España, hace más de 8 años, pero siempre que estoy en Chile de vacaciones, la tierra se vuelve a mover un poco, sólo para recordarme que estoy en casa.

El sábado 27 por la mañana (9 am en España, 5am en Chile) entré , como cada fin de semana, a leer las noticias en los principales portales de Chile; varios estaban caídos y otros no hablaban del tema y la información más nueva era de la jornada del festival de Viña de la noche anterior. Me llamó como a las 10 Paulina (que vive en Florencia) para contarme del terremoto y que estaba muy preocupada. Puse otra vez las noticias, los portales de internet y ya se hablaba de un terremoto en Concepción, pero no se tenía mucha información pero gota a gota iba apareciendo la real magnitud de la catástrofe: un terremoto aún más fuerte que el del 85 y un maremoto en toda la costa.

Lo primero que pensé fue en mi familia y me quedé muy tranquilo: sabía que estaban todos en la misma casa: mis papás, mis hermanos Sebastián y Rosamaría (que estuvieron de visita en Madrid hasta el miércoles de esa semana), mi hermana Carolina que ahora vive sola y mis abuelos. Era una suerte saber que estaban todos juntos en Algarrobo (que pese a estar frente al mar está a suficiente altura como para aguantar un tsunami). Me quedé tranquilo, los míos estarían bien. Traté de llamar y se hizo imposible (pese a intentarlo no pude llamar en todo el sábado ni todo el domingo a ningún teléfono fijo o celular), pero por esas cosas del destino como a eso de las 11 am de España me llamó mi papá y me dijo: “estamos bien!”, hablamos 5 minutos y la llamada se cortó y no la pudimos retomar hasta el día siguiente pero daba igual, ya estaba tranquilo de que estaban todos bien. Me pasé todo el fin de semana viendo el canal de TVChile (que tengo en ONO, el cable); cada minuto que pasaba y cada nueva imagen iba todo a peor y a peor; era mucho peor de lo que imaginaba, y eso que siempre imagino mucho, para bien y para mal, pero esta vez me quedé corto.

A diferencia del terremoto anterior, ahora internet permite información en tiempo real, así que seguí de cerca las noticias en twitter, que por su inmediatez se transformaba en la mejor forma de estar en contacto con cientos de generadores de información, desde el mismo punto donde se producía; ese tema da para otro post y no me quiero ir del tema central. En internet también me sorprendió gratamente el compromiso de mucha gente de distintas partes del mundo y el cariño con el que se volcaron con mi país. Desde aquí gracias!

El terremoto pilló a un país “próspero” y pujante, justo en la celebración de su año Bicentenario (200 años de indepenciencia). Tenemos el cartel de bienestar económico desde hace al menos 15-20 años, pero la realidad es que la prosperidad esta sobrevalorada; llevamos muchos años creyendo ser la envidia de América Latina, menospreciando a nuestros vecinos, siendo un ejemplo para el mundo de pequeña economía en crecimiento, pero viéndolo desde fuera (como lo veo yo, que soy muy crítico con los españoles en España, aunque ya sea uno de ellos, lo soy aún más con mis coterráneos, pese al cariño que les tengo). Chile es un país dividido socialmente y económicamente; ese es un gran problema. He estado en muchos países y en ninguno veo tan abiertamente el clasismo y las diferencias sociales, culturales y económicas en gente que comparte la misma bandera y los mismos ideales. Me entristece ver, cada vez que estoy en Chile, a mi país tan dividido, tan lejos uno del otro, con una clase social baja tan resentida por la diferencia económica, con tan precario acceso a la educación, a la cultura, a la igualdad de oportunidades (y por qué no decirlo: tanto flaite campando a sus anchas). El 11 de marzo toca un cambio de gobierno, un cambio radical en la forma de hacer política, para bien o para mal es un cambio importante, después de 20 años de gobierno la Concertación (Concertación de Partidos por la Democracia, de la que fui muy afín, pero que con el tiempo dejé de serlo) dejaban a un país “próspero”-por fuera- pero un país con diferencias sociales -por dentro- tanto o más grandes que las que dejó Pinochet 20 años atrás. Ahora la labor de reconstruir el país, la tarea es mucho más difícil, pero los chilenos vivimos de los imposibles.

Pasado el terremoto y maremoto que azotó a nuestro país, nos tenemos que levantar. Somos hijos de una estirpe guerrera que nunca se ha rendido y donde siempre la unión ha sido nuestra fortaleza. Un país donde parece que pecamos de chovinismo; María José, mi mujer que es española, siempre se sorprende de nuestro orgullo de ser chilenos, en España, un país que es el caso opuesto y donde -por culpa de Franco- es muy mal visto el amor a la bandera y a cualquier símbolo patrio. Nosotros no, nosotros somos chilenos por sobre todas las cosas, somos un pueblo orgulloso de nuestras raíces y de nuestra forma de ser, de nuestra capacidad para sobreponernos a la adversidad que muchas veces nos ha golpeado como pueblo y que sabemos que juntos superaremos los más grandes desafíos. Un pueblo solidario, apasionado, soñador, orgulloso y luchador, que como tantas veces en nuestra historia, saldremos adelante una vez más, fortalecidos; porque lo que no nos mata, nos hace más fuertes.

2 Comments

  1. Hace días que escribo algo en mi blog sobre el terremoto… le agrego, le quito, pero aún no lo publico… Veo que me ganaste…
    Acá en México dieron llamadas gratis a Chile durante la semana, así que he hablado con familia, amigos, etc… cada uno me cuenta su testimonio, todos ellos escalofriantes… fue tremendo, muy fuerte
    Saludos desde México

  2. Una síntesis perfecta entre lo que ocurrió y las características relevantes de este país.Las fotos no podían ser más simbólicas.
    Emocionante.
    En todo caso no quiero dejar pasar la oportunidad para decir que el mayor orgullo que tengo es que seas tú.

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