rentabilidad e innovación

innovacionLa innovación tecnológica es siempre una inversión, pero monetariamente es un gasto para las compañías; cuesta dinero y no siempre sus beneficios son tangibles; es por eso que el gasto en inversión debe estar justificado por algún tipo de rentabilidad o retorno (ROI), como toda inversión.

Podemos encontrar la rentabilidad de una innovación tecnológica analizando tres factores clave:

  • Aumento de ingresos directos.
  • Aumento de ingresos indirectos.
  • Reducción de costes directos.

El aumento de ingresos y la reducción de costes son claramente cuantificables, por ejemplo una innovación tecnológica que repercute en la producción, mejorando las ventas, acortando el “time to market”, procesos más eficientes o reduciendo los costes de producción, de mantenimiento, de evolución de los sistemas, etc.

Es más complicado intentar cuantificar la rentabilidad de los ingresos indirectos; estos ingresos son intangibles, se pueden medir, pero no siempre monetariamente porque corresponden a mejoras en el servicio, mejoras en la atención al cliente, mejoras en la imagen de la empresa, en la fidelización de los clientes, en la productividad, en las habilidades o conocimientos de los empleados, en la gestión de información, en la competitividad, etc.

A veces grandes proyectos de innovación tecnológica, que aportan a corto plazo sólo ingresos indirectos (aunque a largo plazo puedan generar ingresos directos), se ven paralizados o desplazados porque al decidir la financiación de esa inversión se prima por el retorno a corto plazo (ya lo decía Keynes, “en el largo plazo estamos todos muertos”) y muchas veces se prioriza por proyectos menos brillantes pero que generen ingresos directos en el corto plazo.
Ante esto con lo único con lo que podemos luchar es con creatividad a la hora de cuantificar los ingresos indirectos para justificar la inversión, medir en base a los objetivos (de negocio de la compañía) y no en base a la tecnología utilizada.