Meditação

Estas últimas semanas he seguido pensando en el post de hace dos semanas sobre la esencia da bossa nova y creo que me dejé cosas sin comentar y otras por desmenuzar.

La esencia es como La Fuerza, es algo que está en todas las canciones de inspiración bossa nova, pero en algunas es más intensa que en otras. Deben conjugarse además otros elementos, casi como una alineación planetaria, por un lado la música y la letra, la canción es la base, pero a esta debe darse forma y esa forma se la da el artista, tanto la interpretación musical como vocal.

La interpretación musical es clave y como en casi todas las cosas es mejor menos que más, el ritmo es más puro y esencial si viene de una guitarra (violão) en lugar de toda una orquesta, por muy buena que sea. Hay instrumentos que adoro, como los violines, que no aportan nada a canciones de bossa nova, les hacen perder su esencia. El piano, en cambio, es parte de las raíces, baja de las manos de Tom Jobim, de Newton Mendoça y viene de la música de Cole Porter y los hermanos Gershwin que influenciaron a toda la generación, el piano que Luiz Eça hacía saltar en Tamba Trio, al que que Francis Hime le dió una vuelta de tuerca, que João Donato utilizó para innovar y el mismo que popularizó con sus canciones Sergio Mendes.

La incorporación de instrumentos que provienen de la samba, desde el cavaquinho hasta la cuica, es bienvenida, es parte de las raíces del ritmo. Escuchando a Chico Buarque podemos encontrar también elementos del Fado portugués, con el punteo de la guitarra, el lamento de la voz; son raíces.

De tosas formas la guitarra es el instrumento principal, bueno casi, desde Luís Bonfá a Toquinho, pasando por Carlos Lyra, Badem Powell y tantos otros que es una pena pero que olvido nombrar.

Luego la voz, desde la clásica y desafinada de Tom, la bohemia de Vinicius, la pulcritud de Caetano, la intensidad desgarradora de Elis Regina o la magia de Nara Leão. Al nombrarlos creo que cada uno merece un post aparte y me hace sentir mezquino el ponerlos como un nombre más, por Dios! si sólo de Vinicius podría escribir 10 post como este; en fin, sigo.

Sigo sin dejar de pensar en la esencia y llego a pensar que João Gilberto es bossa nova en estado puro. por eso no lo nombré en el párrafo anterior, por eso tampoco lo nombré al hablar de guitarras, es que João está mucho más allá, en el mismo centro de todo; Sammy Davis Jr. decía que si a João lo grabaran mientras lee el periódico, eso también sería bossa nova. João, su voz y su guitarra forman un único instrumento y no existe nada donde se pueda encontrar la esencia con tanta intensidad. João en vivo, sólo él y su guitarra es bossa nova propiamente tal, no más ni menos, es eso, total. Me cuento entre los afortunados que han tenido la suerte de verlo en vivo (espero que sea algo que le cuente a mi hijo o hija – mañana 29 de oct sabremos el sexo), ví a João un 26 de octubre del 96 en Santiago, en San Carlos de Apoquindo; fuimos con mi papá, mi tío Víctor y su mujer, hace 11 años, cantó 23 canciones y todavía guardo la entrada al concierto como un pequeño gran tesoro (tengo más).

Es raro que me haya dado una vuelta tan larga para llegar al principio. Cuando comencé a escuchar bossa nova lo hice con João, escuchando un casete de tapa roja llamado Retrato (ahora estaba buscando la carátula pero no la encontré en google). Bueno y me pasaba pensando en “un amor, una sonrisa y una flor”, la letra de meditação; luego muchas veces en la vida pasé por un amor, una sonrisa y una flor, todo al mismo tiempo. Creo ser una de las personas que más tiempo ha dedicado a escuchar variaciones de bossa nova, y así buscando cosas nuevas, nuevos sonidos, nuevas versiones de clásicos, experimentos musicales, etc llegué hasta lo más afuera del género, donde ya se difumina y se confunde con otros. Llegado a ese punto comencé musicalmente a peregrinar nuevamente hasta el centro, lentamente cada vez más a la base, hasta llegar de vuelta a João, la esencia misma.

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