diferencias entre lo mío y lo nuestro en una empresa

Cuando trabajas para una empresa, la propiedad intelectual de tu trabajo es de la empresa; tiene sentido, pero también tiene matices. Para explicarlo llamaré “mío” a una idea propia y “nuestro” al conjunto de esas ideas – propiedad de la empresa.

Por ejemplo un programador, el código que genera en su trabajo lo ha creado él (es “mío”); la empresa le paga al programador por programarlo, así que la propiedad de ese trabajo es de la empresa (pasa a ser “nuestro”). Futuros trabajos sobre ese código serán una sumatorias de “míos” de distintos programadores y dan como resultado un “nuestro”. La empresa vende lo “nuestro”, la suma del trabajo de muchos “mío” y cada uno recibe una retribución -económica y profesional- en base a la magnitud del aporte de su “mío” a lo “nuestro”. Hasta ahí el sistema es justo, está claro como lo “mío” aporta a lo “nuestro” y como la empresa retribuye el aporte. Debería ser gratificante, por ejemplo, ver evolucionar una metodología por un camino que has marcado con tu ideas (lo mío), o ver que la empresa hace suyo un punto de vista que has planteado (hace “nuestro” lo “mío”).

Hasta ahí todo bien, la empresa crece y uno dentro de ella, el problema surge cuando además de “lo mío” y “lo nuestro” está lo “suyo” (es como “lo mío”, pero es el “mío” de otro, no es tuyo). Las ideas son etéreas y es fácil hacer “suyo” lo “mío”, entonces nos topamos con gente, dentro de la organización, que hacen “mío” lo “suyo”; se apropia de ideas de otros y lo que es peor: se beneficia del impacto que tienen en lo “lo nuestro”. Lo “suyo” es una perturbación en el equilibrio de retribuciones de lo “mío” y lo “nuestro” y genera una desigualdad injusta que repectute a la creación de futuros “míos” que se verán desincentivados por lo “suyo” y afectarán negativamente a “lo nuestro”, en una especie de contracción creativa de toda la organización, por lo que es deber de la empresa mantener el marco de funcionamiento correcto del sistema de retribuciones de lo “mío” a lo “nuestro” y evitar que aparezca “lo suyo”. ¿Se entiende?